sábado, 22 de septiembre de 2012
viernes, 8 de junio de 2012
miércoles, 6 de junio de 2012
jueves, 31 de mayo de 2012
martes, 10 de abril de 2012
manada
Para reírnos sin miedo y andar desatados el sur nos encuentra cerca . Festejo el tiempo que me dan, asì, suelto, hacia adelante y hacia atràs. Sin el terror de que desaparezca esta magia que tenemos de curarnos por un rato, y que el resto sea no parar de reencontrarnos.
lunes, 26 de marzo de 2012
Los policìas del tiempo
miércoles, 14 de septiembre de 2011
ríe
Salimos de ese universo de baba, de ese festival de fluidos de bocas abiertas y de manos convulsas. Nos salimos de una película monstruosa de màscaras y pelucas, de mutantes y hombres x.
Y descubrimos la risa.
La risa salva. Recorre el cuerpo sumergido en la inmundicia haciéndolo saltar y tomar aire para no morir entre la porquería. Encontramos la risa como la única opciòn para seguir andando frente a la muerte, la violaciòn, la miseria. Llorar no puede ser la opciòn eterna porque detiene. La risa tampoco, pero salva.
martes, 13 de septiembre de 2011
el no de las niñas
Era el terror de nosotras niñas. Eso que nos hacía pensar en la posibilidad del suicidio, de que ya más nada entonces valiera la pena, porque si eso pasaba el futuro sería tomado por el pasado. Sería el retorno eterno de esos minutos inundándolo todo.
Yo no pensaba en mi inocencia, más que nada me imaginaba que si eso llegaba a suceder el placer quedaría del lado de lo imposible, y entonces ya no tendría sentido vivir.
Cuando abusaron de María agarré el cuchillo sintiéndome culpable por no haber evitado que los segundos que acaban de pasar se repitieran por siempre. Y no le dije nada a mi mamá cuando lo salimos a buscar, sabía que si lo encontrábamos se lo iba a clavar.
domingo, 11 de septiembre de 2011
Yo sé de casas. Tuve un montón y tuve el miedo de no tener ninguna. Tuve casas en donde sobraba el silencio o los gritos intermitentemente. Tuve casas con cuadros y vacías. Tuve casas en un barrio, en el centro y en la playa. Tuve casas grandes y casas mìnimas, tuve casas de familia y de amigas. Tuve casas con gatos, con perros, con peces y canarios. Tuve casas con padre, casas con madre sin padre y abuela. Tuve casas con miedo. Tuve casas sucias y casas limpias. Casas embrujadas y casas mágicas. Tuve también casas que no eran mías. Cambiarme tanto de casa hizo que entendiera la diferencia entre un edificio y un hogar. Haber tenido tantas casas como años, pensè de chica, que me hizo viajar y tirar y regalar y abandonar y encontrar. Yo sé de casas, también del miedo de no tener ninguna.
lunes, 27 de junio de 2011
miércoles, 22 de junio de 2011
pedì tres deseos
Ahí estaba yo, ahí estaba el nene rubio, gordito, pecoso, fumador y esquizofrénico. Ahí estaban también unas trillizas festejando el que me imaginé sería el peor cumpleaños de sus vidas. Pensé que era probable que hubiese próximos peores pero no, me imaginé que no, que ese día en el hospital psiquiátrico de niños, con una torta sin velas ni canción iba a ser recordado en un futuro aunque miserable y desolado como el peor. La abuela con sus anteojos, el padre con el nene rubio, gordito, pecoso, fumador y esquizofrénico saltándole encima, el otro pibe revolcándose en el piso… los regalos y el silencio.
martes, 19 de abril de 2011
cosas que una piensa, sobre todo en los colectivos
Este verano también descubrí muchas cosas. Por ejemplo que me sale no llorar sino quiero y que aunque no lo haga no soy ni más fuerte ni menos debilucha y que si es algo controlable entonces no es interesante y que si el mundo se dividiera entre los que lloran y no, prefiero seguir siempre y sin dudarlo en la categoría de llorona. Que aunque no sea poético ni genial me gusta pensar que las personas pueden dividirse en categorías tan poquitas como dos y decirlo como si lo creyera para al rato hacer una categoría nueva y entonces estar dentro del grupo de personas que hace ese tipo de cosas y no en las que no. También que me gusta hacer listas como si de ello dependiera mucho mi vida y después ir tachando o dejarlas en el piso hasta hacer una nueva.
Que no me gusta vender nada y no soy buena para hacerlo, que hacer semáforo con malabares me parece que puede llegar a ser un trabajo tan desgraciado como cualquier otro cuando es la única opción y que no me gustan las únicas opciones.
Que viajar sola es crecer y madurar y aprender y estar atenta y ser responsable y son todas cosas que no quiero hacer todo el tiempo, pero que me gusta saber que puedo hacer. Que me da un placer inmenso cuando escribo, repetir palabras y no encontrar que arruinan la escritura. O mejor, encontrar placer en que no me importe que se arruine la escritura.
Aprendí que me gusta mucho comprobar que todo es soltable, y que puedo correr hasta romper el elástico. Que me gusta mucho y que siempre me termina por doler, inevitablemente, y que en el fondo el elástico no se rompe, se estira, te pega y te hace volver, pero aún así.
Que me encanta dar consejos súper románticos que yo jamás seguiría porque no me animo, porque todo lo anterior y más que nada porque la palabra romántico es horrible, no como romanticismo que no es cursi.
Que me gusta la lluvia, pero más me gusta cuando después de muchos días de llover aparece el sol. Y que al contrario me gusta que gusten de mi pero es tanto más divertido si no. Que muchas veces odio a mi familia pero me encanta que sea la que es y estemos todos tan locos. Que odio cuando la gente se autodefine loca. Que amo las contradicciones y a veces no las soporto.
Que siento culpa porque me guste escribir tanto acerca de mi, pero que no siento culpa por decir que no me gusta trabajar. Y que eso es porque aunque sea atea tengo una puta moral católica y no como Mathi que tiene una puta moral protestante. Que hay un montón de cosas en las que creo con el corazón y por culpa de ese bicho cultural y religioso todavía no las puedo sentir con el cuerpo. Que no quiero decir maldiciones machistas como putamoralcatólica pero que todavía me cuesta encontrar las que me gustarían espontáneamente. Que antes no me gustaba hablar mal, pero ahora lo encuentro divertido y qué vivan las malas palabras pero tampoco tanto como las hace vivir mi papá.
Que no me gusta escribir largo porque siento que aburro y no puedo entender que alguien dedique tiempo a leer mis palabras y lo mismo me pasa cuando toco la guitarra, nunca hago una canción entera, solo hasta el estribillo y mucho más rápida de lo que es, así se termina antes eso de cantar, que me escuchen, que me enjuicien ay. Que a veces tengo la autoestima baja y otras, dios sabrá por qué, no.
martes, 5 de abril de 2011
la frente marchita
No hay nada peor que el frìo de verano. Pronto me lo iban a hacer saber.
El triàngulo de las bermudas de entre la cabecera y la mesita de luz me advirtiò: Tù puedes ir, volver todas la veces que quieras, pero yo seguirè aquì, a la espera. ¿Como los lagartos? le preguntè. No contestò, se limitò a devorar el termòmetro a la par que el mercurio me salpicaba la cara.
sábado, 19 de marzo de 2011
y despuès yastà, yapasò
como lloran los niños del último banco,
porque yo no soy un hombre, ni un poeta, ni una hoja,
pero sí un pulso herido que ronda las cosas del otro lado.
jueves, 3 de marzo de 2011
jueves, 17 de febrero de 2011
jueves, 23 de diciembre de 2010
tenga ustè una feliz navidad y un pròspero año viejo
Pensè en el sentido que tenìa para mi la navidad, le dije a Lucas Es una farsa, estàn todos muertos, hasta papà noel que casi nunca lo creì vivo tambièn se muriò.
Ahora me acuerdo de una vez que tuve que escribir mi autobiografìa para la escuela y marquè el correr del tiempo con la mesa que se achicayseachica en navidad. De alguna forma siempre hice que la navidad y la muerte se dieran la mano.
Papà noel murió sin que alguna vez lo dejara existir. Fui una niña vieja. Acaso lo soy.
sábado, 18 de diciembre de 2010
historia (La que se cree niña huye detrás del beat)
viernes, 10 de diciembre de 2010
un rec.
Me mirè los pies mugrientos y pensè en mi casa palacio, en los libros y los brujos, en la "coherencia y rectitud" de ese mundo despoblado de hombres donde cualquier señal por màs estùpida que fuera podìa cobrar el sentido del màs simple-comprensible-y explicable càlculo matemàtico. Pensè de nuevo en mis pies, en mi sombra humana en movimiento. Pensè en mi gato descansando en el sillòn Luis XVI y devorando un pàjaro con esas mismas garras y dientes. Pensè en mis pies mugrientos, en los muebles antiguos, en mis miles de manos y extremidades huyendo de mi sombra, en la jaula, en el pájaro, muerto. Pensè en cuando hace frìo y me quedo quieta para que me acaricien el pelo, que se expande como una enredadera, tan quieta como puede estar alguien que en algùn momento va a saltar, abrièndo sus manos, como un gato.
domingo, 5 de diciembre de 2010
o el monstruo que vive abajo de mi cama
El que una idea, vidrio o espejo se rompa en mil pedazos tan cerca de donde una apoyarìa el pie, hace que salir de la cama se convierta en una odisea tal vez innecesaria.
